Suerte


Imagino que a todos les habrá pasado alguna vez estar en un supermercado, tener a una abuela delante en la cola que está tardando una eternidad en vaciar la cesta de la compra y pensar: “joder con la abuela, y yo aquí esperando por una puta barra de pan…” y cambiarnos de caja.

Creo que también es bastante común ir conduciendo e ir a parar detrás del coche más lento del mundo en un tramo de dos carriles en una vía de doble sentido. Y, ¿qué hacemos? Meter presión pegados al culo del coche, haciéndole luces y si fuera necesario meterle un par de pitidos en la oreja para que se dé cuenta de que la carretera es de todos.

Lo mismo ocurre en el caso de las personas que trabajamos de cara al público cuando tenemos mucho trabajo, estamos muy agobiados y llama una persona intentando explicarte algo para que puedas ayudarle y no sabe cómo hacerlo. ¡Qué pesados! ¿Son cortitos? ¿Verdad que irrita y necesitas hablar mal para que acabe rápido?

Quizá sea más común a todos el caso de la cola de un banco o del médico ¿Quién no se acuerda de todos los familiares del que no hace más que preguntar y te tiene toda la mañana esperando? Qué falta de consideración por los demás…

Me cago en todos vosotros, en todos los que estáis de acuerdo con lo que acabáis de leer, me cago en toda la gentuza que ve a una abuela vaciando la cesta en el supermercado y tiene cojones de quedarse mirando en vez de vaciársela para evitar que haga esfuerzos con unos huesos, cuyo destino más probable e inminente será partirse. Me cago en todos esos putos seres llenos de indiferencia, de ignorancia absoluta. No dejarían de ver si les pusiéramos unas gafas opacas a todos ellos.

Me cago en la basura de gente que pega el morro de su coche al culo del de un conductor cauto que seguramente no correrá tanto como ellos porque prefiere llegar a costa de lo que sea, aunque por ello llegue 10 minutos tarde. O dos horas. Quizá tenga el coche averiado. O a lo mejor presenció un accidente y tiene pánico a la velocidad porque inútiles como tú le recordáis cada día el momento exacto en el que vio morir a su hijo mayor por culpa de un degenerado al volante. Puede que sencillamente vaya lento porque se siente más seguro, o para joder al de atrás, ¿y qué? ¿Te sientes mejor si le jodes un poquito, por si acaso? Es una persona la que va dentro y como cada uno de nosotros tiene su historia, su vida, su rutina. Recuerda que no eres absolutamente nadie para interferir en ella. Nadie.

Me cago en la gente que trabaja de cara al público y cuando se agobia habla mal a todo el mundo. Llevo años siendo la cara y la voz de alguna que otra empresa y jamás he puesto una mala cara o he dicho una palabra más alta que otra a una persona solo por tener un mal día. Porque a nadie le importa si yo he tenido un mal día, tengo la regla o soy una reprimida sexual. A nadie. La gente llama para informarse y tu trabajo es hacerlo. Si no te gusta tu trabajo, vete a la puta calle, pero no jodas.

A todos los que maldecís a la gente que pregunta en el médico o en un banco; me cago en vosotros. Puede que la persona no se entere muy bien de algo, que quiera tenerlo todo claro y que una parte muy importante de su vida vaya en ello. Puede que no tenga otra cosa que hacer. Lo más probable es que si, que no le apetezca perder el tiempo allí. Y querido infiltrado en la armonía, ¿realmente crees que tu tiempo es más valioso que el suyo? Uhm…

Desdichados productos de la sociedad actual, recordad que tratáis con personas a diario, con personas generalmente civilizadas que tienen su propia vida, sus sentimientos, sus malos y sus buenos recuerdos, sus momentos de placer, sus momentos de amargura, su futuro, su presente. Quizás sean unos grandísimos hijos de puta, pero si vais a interferir en sus vidas hacedlo de una forma sutil y sin dejar huella a poder ser. Para dejar huella ya estamos nosotros, seres que nos dedicamos a sacar sonrisas, a ver todos y cada uno de los matices que una persona posee, a llegar al fondo de las personas intentando sacar lo mejor de ellas. Solamente cuenta la intención con la que se haga. Aunque a veces hagamos daño, aunque a veces gritemos, nos enfademos o nos pongamos tristes, no es sino el fruto de ver vuestra intervención en un mundo que ya se nos fue de las manos hace algún tiempo…

Suerte.

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