Crónica de una ruptura anunciada


De nuevo, despierta ante mi vida reflexiono y me pregunto: ¿Por qué nos damos cuenta de nuestros errores cuando ya es demasiado tarde para arreglarlos? Somos imperfectos, somos torpes. No aprendemos a vivir, ni a convivir. Quizá cuando seamos plenamente conscientes del presente podamos predecir el error antes de que ocurra. Quizá sea ese el problema. Pasamos la mayor parte de nuestra vida pensando en el pasado y no nos damos cuenta de que vivir es sentir el presente como el único momento que existe. O quizá el problema sea que no valoramos las cosas cuando las tenemos delante, solo las valoramos cuando ya han pasado de largo. Cuando ya han pasado tanto de largo que se hace imposible volver atrás para arreglarlo. Somos egoístas y egocéntricos por naturaleza. Y así nos estamos perdiendo una de las cosas más satisfactorias que existen; hacer felices a las personas que están a nuestro lado.

Martes, 21 de Mayo de 2008. 21:31h.

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