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Parecía vivir siempre en una especie de burbuja. Supongo que su realidad le resultaba tan difícil de asumir que prefería ignorarla.

Por su vida pasaron muchas personas, le encantaba aprender algo de cada una de ellas. Todas las personas dejaban huella en él, de un modo u otro.

Le gustaba pasar desapercibido entre la gente. Era correcto y educado cuando debía serlo, siempre le gustaba sacar la mejor parte de las personas. Pero podía llegar a ser muy hostil cuando él consideraba que no merecía la pena seguir fingiendo. Recuerdo un día en el que, harto de escuchar las vejaciones que un hombre propinaba a su hijo de tan solo 13 años al lado de la terraza de un bar, decidió interferir dando una lección al padre de cómo no hay que educar a un hijo. Si, está claro, ¿quién es él para meterse donde no le llaman? Pero él era así, odiaba la injusticia que el azar a veces nos asignaba. Y, algo que me llamaba mucho la atención es que siempre actuaba como si no tuviera nada que perder.

No le gustaba la hipocresía innecesaria, ¿porqué fingir por alguien que no tiene absolutamente nada que aportarte? Asimismo, nadie podía mentirle, sabía cuando la gente estaba actuando con él. “Las personas pueden llegar a ser tan ignorantes a veces…”, decía siempre.

Algo que siempre me sorprendió de él es que tenía oídos para todo el mundo, no tenía porqué escuchar la mayoría de las historias que los desconocidos le contaban, pero le encantaba hacerlo. Se sentaba en un banco cualquiera a ver la vida pasar, a veces hablaba con gente, otras simplemente parecía esperar que pasara algo. Hay una cosa que valoro mucho en él; nunca juzgaba a nadie sin estar totalmente seguro de que su juicio era el correcto. Sus pensamientos estaban presos por su silencio.

Solía decir después de sus sesiones de banco que pensaba que la gente se empeñaba en hacer que sus vidas parecieran una jodida obra de Shakespeare cuando realmente todo era siempre mucho más sencillo. Él dejó de creer en el amor. Y en muchas otras cosas…

Tenía un perro grande, parecía un cruce de pastor alemán, pero tenía el pelo muy largo y algo desaliñado. Antes él era el único que sabía lo que su dueño hacía por las noches. Jamás salía de casa después de que el sol cerrara su telón, decía la gente. Si surgía algún evento siempre tenía excusas razonables para evadirlo.

Sutil, educado, correcto, inteligente, temperamental y, ¿porqué no decirlo? Raro. Muy raro. Las pocas personas que entraron en su casa comentaban que era una persona llena de excentricidades. En el salón de su casa había un piano muy antiguo que seguramente ni funcionaba, varios instrumentos de percusión que parecían haber sido recolectados de todas las partes del mundo, un par de trompetas oxidadas y algún que otro instrumento de viento incompleto. Que yo sepa, él no sabía tocar ningún instrumento, pero sentía verdadera pasión por el arte. Sus estanterías estaban llenas de vinilos de música clásica y cientos de libros apilados, la mayoría obras de teatro que él mismo escribía e imprimía para sí mismo. Jamás publicó ninguna. Las paredes las tenía todas llenas de cuadros, algunos más elaborados que otros, pero todos tenían algo especial. En definitiva, su casa parecía un museo de culturas de todo el mundo.

Se conoce que su sueño era subirse a un escenario y hacer que todas las personas que le miraran sintieran lo mismo que él estaba sintiendo. Pero él sólo veía indiferencia, recelo, ignorancia y una cierta curiosidad morbosa hacia su persona. Se debía sentir tan sólo…

Pero bueno, el tema que nos trae aquí esta noche no trata sobre lo que todo el mundo sabe de él, sino de lo que lo que no saben.

Todas las noches de los últimos 15 años de su vida salía por la puerta de atrás de su casa para ayudar con comida, trabajo y algo de apoyo moral a grupos de inmigrantes e indigentes que salvaron sus vidas de la desesperación, la muerte por inanición, la drogadicción o el suicidio, gracias a él. Alguna de esas personas ahora son actores y músicos y están aquí esta noche con el resto de vosotros para que la gente sepa quién fue realmente la persona que les devolvió la vida, la esperanza, las ganas de seguir adelante… Para que la gente vea que nada es lo que parece y que quedarse con la parte superficial de las personas es un grave error. Y para que aprendan que todos deben su lado bueno a una pequeña parte de la humanidad, que como nuestro protagonista, regalan altruistamente sus horas de sueño a personas que les necesitan más que ellos a sí mismos.

Durante todo ese tiempo, su vida se iba consumiendo día a día. Tenía una enfermedad degenerativa que le detectaron hace ahora 17 años con esperanza de vida de un año. El resto del tiempo fue un regalo que él decidió invertir solidariamente en otras personas hasta que su vida se apagó del todo hace un año. Murió sólo. Desconocido por todos aquellos que le rodeaban y sin nada. Regaló su vida a su causa.

Y ahora que entendéis y conocéis un poco mejor su historia, ya podemos empezar con lo que hemos venido a hacer.

Ese es el perfil del personaje principal, cada uno tiene su guión y ahí está el escenario.

Que empiece la función.


Vanessa Sales Campos.

Miércoles, 25 de febrero de 2009. 19:52h.

Editado el 27 de Mayo de 2009. 1:09h.

Comentarios

  1. Te has dejadola parte en que el SR. X echa rayos por los ojos cuando una vecina cotilla le pregunta por su vida privada. Por lo demás, todo correcto, eh ,P

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  2. Tienes razón, voy a tener que revisar el texto... xD

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  3. El viatge per Europa ha segut positiu...molt bó el relat! I tú, com estàs?contenta amb la nova vida? Cuida't!
    Besos

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  4. Sergi! Si, la verdad es que esto me está viniendo genial, no me puedo quejar. Muchas gracias por leer mi blog. Este concretamente está por editar, pero me alegro de que la idea te haya gustado. Un besazo y cuídate mucho. Ya hablamos y me cuentas qué tal te va todo. =)

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  5. Hola Vanessa.

    ¿Cómo estás? Como ya habrás comprobado por la firma, me llamo Rosana. Te estarás preguntando quién soy y qué hago aquí. Te explico. No me conoces de absolutamente nada, pero un día, hace muchos meses, quizás ya hará casi un año, descubrí tu blog navegando por la red y, desde entonces, no me he olvidado de tu dirección de blogger.

    Me gusta mucho leerte de vez en cuando. Hay algo en tu forma de expresarte que me encanta. Lástima que no publiques entradas con más frecuencia. Nunca te escribí ningún comentario, pero esta noche me he decidido a saludarte. Enhorabuena por tu blog.

    Un saludo desde Granada. Cuídate.

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  6. Hola Rosana, muchas gracias por escribirme, pero sobre todo por leerme.

    La verdad es que me enorgullece muchísimo que haya personas que sigan mi blog y a las que les guste lo que escribo. Es uno de los motivos que me anima a seguir haciéndolo. Además, sabiendo que es así, intentaré actualizar más a menudo y espero que te siga gustando todo lo que escribo.

    Un saludo y nuevamente muchísimas gracias por leerme, es un placer escribir para personas que realmente saben interpretar lo que mis textos intentan transmitir.

    Suerte.


    Vanessa.

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  7. Jajaja,pero si tienes admiradores y todo....mola no??a mi tambien me gusta estar al tanto de lo que escribes he??? aún que nunca te lo diga ;) un besazo wapa!!ya nos vemos!!

    Erika

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  8. Hay cosas que no hace falta decir para saber que están ahí. Como la teoría del iceberg de Hemingway. =)

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