Reflexión


El sábado pasado, Érika me preguntó si me pasaba las veinticuatro horas del día escuchando música. Obviamente le dije que, en la medida de lo posible, así era. Creo que cada momento en la vida tiene y/o debería tener su banda sonora particular. Así sería mucho más difícil de olvidar. Además, sería más fácil revivirlo en el momento menos pensado, en cualquier lugar, cada vez que sonara la música en cuestión.

En ese sentido para mí la música es como el alcohol; cuando pasa algo malo, me pongo música triste para regocijarme en mi desdicha, cuando pasa algo bueno, me pongo alguna canción animada para mantener mi nivel de adrenalina bien alto y cuando no pasa nada, me pongo la música que más me gusta, para que pase. Y así ha sido en esta ocasión.

Estaba leyendo la letra de una canción de uno de mis grupos preferidos cuando, casi sin darme cuenta, he empezado a sentir que parte de esa letra hablaba de mi propia vida (sí, eso pasa muy a menudo y nos pasa a todos), pero en esta ocasión ha sido diferente. He tardado mucho tiempo en darme cuenta porque jamás había pensado en ello en profundidad, jamás lo había analizado o visto objetivamente.

Esta es mi propia interpretación de la letra:

La protagonista es una chica que supuestamente vive con su pareja y digamos que, en cierto modo, es consciente de que algo pasa, de que algo no va bien en su relación e intenta mirar hacia otro lado porque, por otra parte, ella está enamorada de él. O eso se obliga a creer porque cree que jamás encontrará a un hombre mejor y en consecuencia, no puede permitirse perderlo.

Lamentablemente (o no), los sentimientos son algo que no podemos controlar. Es probable que no exista un hombre mejor para ella. O sí, pero la “perfección” en las personas es algo demasiado subjetivo. Cada uno busca cosas diferentes en el resto.

Mi opinión es que esa relación no puede traerles más que infelicidad a los dos. Lo más sensato sería dejarlo y que cada uno aproveche lo mejor del otro sin seguir engañándose. Pienso que cuando se quiere tanto a alguien como para llegar a pensar que no existe nadie mejor, se debe hacer lo posible para no perder a esa persona, del modo que sea. Aunque duela. Porque a lo largo de la vida, ¿a cuántas personas podemos encontrar así? ¿A una? Quizá a dos…

Y es más que probable que después de dejarlo pase un año y ella siga engañándose pensando que lo ama y que no va a encontrar a nadie mejor. E incluso que después de dos años, aún teniendo la certeza de que ya no le ama, siga pensando que nunca encontrará a nadie mejor.

Pues así me siento yo. Me resulta muy difícil creer que encontraré a alguien mejor, a alguien que me haga sentir más felicidad de la que sentía cuando me despertaba cada mañana a su lado. Y los humanos somos torpes y seguimos engañándonos una y otra vez, intentando maquillar los “defectos” de las personas que van pasando por nuestras vidas, intentando creer que son como queremos que sean.

Pero el problema está dentro de nosotros. Comparar a cualquier persona con otra es un error. Es injusto esperar encontrar en alguien las virtudes de otro, del mismo modo que los defectos tampoco serán los mismos.

Una vez seamos conscientes de ese problema y además seamos capaces de superarlo, dejaremos de pensar que no encontraremos a una persona mejor. Hasta entonces seguiremos haciéndonos los dormidos y seguiremos soñando que las cosas son como queremos que sean.

Pero en algún momento tendremos que despertar.


Vanessa Sales Campos
Martes, 15 de Junio de 2010 18:45

Comentarios

  1. Tienes razon. La perfeccion no existe, ni tampoco es correcto comparar personas.

    En mi breve vida me he cruzado en 3 ocasiones con el supuesto "no hay nada mejor para mi" por logica matemática tres no es igual a cero y tampoco a uno. Cada historia y persona han sido completamente diferentes por lo que no nunca hubo hueco a la comparación.
    Ahora bien espero que no tengas razon cuando dices que solo puede ocurrir 1 o dos veces más, porque entonces yo ya he gastado mis oportunidades.

    Lo que si he aprendido es que nunca sabes con lo que te vas a encontrar por lo que no puedes permanecer con una idea fija o lo que es peor idealizar, tanto a una persona como un momento o experiencia queriendo retenerlo para siempre. Todo esta sujeto a una evolución constante y segun el instante en el que te encuentres los matices van cambiando.
    Hay que conservar lo que evoluciona a nuestro ritmo y perseguir aquello a lo que seamos capaces de adaptarnos segun su evolucion propia evitando el estancamiento y olvidando el pasado. Sacarle todo el jugo a lo que en cada moento te acompaña y no empequeñecerto por lo que vendra despues.

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  2. Joder!!De una simple combersación tomandonos un cafe, has podido sacar una gran reflexión!! Jeje, me encanta!!

    Un besazo guapa!!

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  3. Sr. Anónimo: estoy de acuerdo con ud. en todo menos en una cosa. Jamás hay que olvidar el pasado. Tenga en cuenta que cada persona es su pasado; todas las experiencias que vivimos, todas las personas a las que conocemos, todos los errores que cometemos y todos los sentimientos que sentimos a lo largo de nuestras vidas, son lo que dan forma al carácter y la personalidad de cada uno. Si olvidamos nuestros cimientos, estaremos olvidando quienes somos y eso sí que sería un error. El truco está en aprender las lecciones necesarias correctamente, así evitaremos comparar una lección aprendida con una persona del pasado con otra persona totalmente diferente, aunque la situación sea similar.

    Gracias por su comentario. =)

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  4. Erika, ya sabes que en mi cabeza nunca hay tregua. :P

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