Cada día


Siempre quise escribirte un relato, pero nunca he encontrado las palabras para hacerlo. Es lo que pasa cuando te acostumbras a algo, cuando llevas toda la vida igual y ya no hay cumbres, solo llanuras. Y describir una llanura sin caer en lo común, en lo aburrido y sin recurrir a lo tópico, es muy difícil. Porque aunque para mí sea una llanura especial o la más bonita del mundo, sigue siendo una llanura y para los demás nunca será más que eso. Y mostrar mi bella llanura a quien no va a tener criterio para admirarla como lo merece, sería infravalorar el significado que ella tiene para mí.

Tampoco te había escrito antes porque creí que no quedaba nada que decir, porque creí que día a día te lo iba diciendo todo, si no con palabras; con sonrisas, si no con besos; con miradas, si no con abrazos; con gestos. A mi manera, sí. Casi siempre fría, pero nunca vacía ni carente de afecto.

Siempre hemos tenido una relación casi fraternal, pero con la peculiaridad de que nosotras elegimos en su momento que así fuera. Nadie nos ha obligado jamás a estar juntas del mismo modo que nadie nunca había conseguido separarnos. Hasta hoy.

Hoy he visto que has decidido poner todavía más distancia entre las dos, si cabe. Debo haber sido una hija de la gran puta contigo para que me trates de este modo. Debo haberte hecho sufrir como nadie lo ha hecho nunca para que me hagas este desprecio y debo haberme portado como una maldita canalla para que después de todo, hayas decidido ser la gran ausente en varios de los momentos más importantes de mi vida; buenos y malos. Aunque desde luego sé que no soy nadie para pedirte explicaciones. Y por eso no lo voy a hacer. Pero el hueco estaba ahí y ahí va a seguir estando porque tú así lo has decidido. Y quiero que seas consciente de todo lo que esa decisión ha ocasionado.

El motivo de escribirte esto es porque es la única forma que encuentro de intentar transmitirte mis sentimientos sin sentirme incómoda. Porque es la forma más fácil de explicar lo más difícil de un modo claro y con toda la sobriedad del mundo. Y porque no soporto que la gente me pregunte por ti y no saber qué responder. Y también porque me he cansado de perder a personas muy importantes sin tener si quiera la oportunidad de decirles todo lo que pensaba al respecto. Esa es una sensación que no desearía a nadie, es completamente injusta y frustrante. Y sinceramente, no puedo soportar otra despedida así. Ya he derramado demasiadas lágrimas por personas que ni siquiera saben que me importan porque no me han dado la oportunidad de decírselo.

Espero que con esta decisión que has tomado hayas conseguido lo que deseas, porque de todas las cosas que me has pedido hacer en mi vida, ésta es la más difícil. Para serte sincera, es de las cosas más difíciles que he tenido que hacer jamás. Y cada día que pasa doy un paso más que ya nunca podré retroceder. Parafrasearé a Machado diciendo aquello de que al andar se hace el camino y que al volver la vista atrás, se ve el camino que nunca se ha de volver a pisar.

Y así veo yo toda esta historia, como un camino. Un camino al que le ha llegado la hora de bifurcarse.

Y tú lo único que querías era saber si te iba a echar de menos.

Pues sí, claro. Cada día.


Vanessa Supertramp 05/03/2011

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