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Mostrando entradas de noviembre, 2007

Y sonrió...

Ella tenía claro quien era yo, pero quedaban tantas cosas por decir… Me cogió de la mano y me dijo que ella tenía una nieta que se parecía mucho a mí, a lo que yo le respondí que la conocía. Me dijo que se alegraba de que la conociera, que era una chica encantadora y que siempre la había querido mucho, que estaba muy orgullosa de ella. Yo le dije que a veces me contaba cuando, de pequeña, le enseñaba canciones que le encantaba escuchar. Me respondió que le encantaba estar con ella. Le dije entonces que tenía una cinta con su voz para no olvidarla. Que también le encantaba el arroz con pollo que le preparaba siempre que iba a verla, las magdalenas para merendar, las fotos de sus familiares y antepasados en la porchada… Sonrió. Aproveché para decirle también, que su nieta siempre pensaba en ella, que la quería mucho, que siempre tiene ganas de verla. Dijo que la visitaba a menudo (aunque por la tristeza de sus ojos pareció omitir que menos de lo que le