Kick for peace

- Bueno, hay varios motivos por los que te he hecho venir. Quiero que escuches todos y cada uno de ellos con atención.

Vengo, entre otras cosas, a despedirme de ti. Y bueno, hay muchas cosas de mí que no sabes. Y te las tengo que contar.

Sé que esto no es necesario, pero me gustaría pedirte que cuando me despida de ti, olvides todo lo que te voy a decir esta tarde. Me refiero a que no quiero que nada de lo que te diga hoy afecte a tu vida personal. No me lo perdonaría.

Vamos allá. ¿Recuerdas cuando te dije que mi piel era tan oscura porque mi padre era iraní? Siempre bromeaba con eso y tú no me creías. Lógico. Pues es cierto. Mi padre es iraní.
Y ¿recuerdas cuando (y esto te va a resultar difícil de digerir), te dije que no sabía que un Kalashnikov y un AK-47 eran lo mismo? Bien, pues tengo en mi poder decenas de ellos. Y digo decenas porque no quiero alarmarte. No todavía, al menos.



Verás, pertenezco a una organización pseudo-terrorista a nivel internacional dirigida por mi padre y con central real en Irán. Pero no te asustes, déjame explicarte. Somos cientos de personas en todo el mundo y nuestra única misión es conseguir justicia y paz absoluta. Llevamos generaciones y generaciones estudiando el modo de tomar las riendas del mundo para dar a las Personas todo lo que les ha sido arrebatado. Y bueno, la única conclusión es que a veces no hay más remedio que emplear la fuerza; lo tienen todo muy bien atado.

“Kick for peace” es nuestro emblema. Trabajamos bajo una red oculta tras una inofensiva imagen de organización pacifista que organiza partidos de fútbol con fines benéficos ubicada en Texas.
Tenemos contactos muy influyentes en el mundo de la política, del cine y de la música. Sin ellos no habríamos podido organizar todo el “proyecto”, del que no te puedo hablar porque estaría violando la norma más importante de la organización; está completamente prohibido hablar de nuestro/s proyecto/s a alguien ajeno a la organización, por motivos de seguridad entre otras cosas.

Solo te puedo decir que no será fácil, que todos nosotros vamos a arriesgar nuestras vidas para conseguirlo y que el mundo entero pasará por una etapa de transición muy complicada. Y después solamente quedará paz.

Estamos muy seguros de nuestro plan porque no hemos dejado demasiadas cosas al azar. Como ya te he comentado, llevamos décadas estudiándolo y tenemos muchos contactos importantes esperando nuestro aviso para abrirnos puertas en el momento preciso. Nuestra baza más importante es la sorpresa. La sorpresa, la fuerza y unos valores muy sólidos que nos unen.

Será una revolución que dejará huella en las páginas de la historia para siempre. No somos más que una pequeña parte del pueblo, luchando por el poder para el pueblo. Y algo que te puede desconcertar es que no buscamos lucro, dinero ni reconocimiento alguno. Buscamos destruir fronteras, liberar a millones de personas de penas impuestas por la propia humanidad a lo largo de los siglos, sin haber tenido la opción de disfrutar de la libertad que les pertenece como ciudadanos del mundo.

Pretendemos que las clases sociales pasen poco a poco a la historia, que todas las personas puedan comer y dormir en unas condiciones dignas. Que todas las personas tengan los mismos derechos y la libertad de hacer con ellos lo que quieran. Que no mueran más niños de hambre. En definitiva, queremos libertad, justicia y paz.

Probablemente pensarás que somos unos locos. Y sí, quizá estés en lo cierto, pero somos unos locos con unos valores muy bien definidos, a diferencia de la gente que controla nuestras vidas y nuestro futuro hoy en día. Nosotros sabemos que podemos morir en esta revolución, pero pensamos que si tenemos que morir, no importa que sea con veintiséis, con treinta o con sesenta y siete años. Importa que lo hagamos luchando por lo que creemos, porque aunque fracasemos, sabemos que habrá merecido la pena intentarlo.

Y todo esto te puede sonar demagogo, pero créeme, yo no tengo ningún interés en conseguir tu aprobación, ni la de nadie.

Y bien, ahora voy a pasar a la parte del plan que te incluye a ti. Todos debemos tener un contacto fuera de la organización para que, en el más que probable caso de que no regresemos, todo el trabajo y el esfuerzo de tantos años no quede en un burdo intento de lograr un sueño utópico.

Me voy en una semana. Antes de irme, te haré llegar información sobre un lugar y una clave que debes recordar como si te fuera la vida en ello. Y en el caso de que no regrese, deberás ir a ese lugar y hacer público absolutamente todo lo que encuentres allí. Asimismo, también encontrarás unos números de contacto de varios periodistas (contactos de otros miembros de la organización) solidarizados con la causa, que difundirán los documentos por todos los medios a su alcance.

Bajo ningún concepto apuntes, nombres en voz alta o hables de ese lugar a nadie.

Allí encontrarás todos los documentos de la organización: nuestra trayectoria paso a paso hasta el momento, estudios, planes, logros, metas y los nombres de todos y cada uno de los miembros y sus funciones. Y lo último y más importante: información capaz de hundir la carrera política de casi todos los altos cargos del planeta, debilitando así los gobiernos y facilitando un golpe de estado espontáneo de todo aquel que se sensibilice con la causa al conocer nuestro proyecto. Podría ser un caos al principio, pero digamos que si nuestro plan sale mal, esa sería la única posibilidad que tenemos de que esto siga adelante y nuestras vidas no se hayan perdido en vano. Un halo de esperanza para la humanidad.

Sé que todo esto te puede parecer una aberración y una locura idealista, pero estoy convencida de que tarde o temprano lo comprenderás.

Y bueno, dicho todo esto, ahora entra en juego la parte personal, la parte en la que te explico por qué te he elegido a ti.

En estos momentos confío en ti más que en nadie. Y los años me han enseñado que no se puede confiar en cualquiera, pero tú eres diferente al resto.

Y por eso y puesto que esto es una despedida, aprovecho para decirte algo que, de haberme quedado, jamás te habría dicho. No por cobardía, sino porque solo habría servido para empeorar las cosas entre nosotros…

Te quiero. Te quiero más de lo que yo misma me habría permitido querer a alguien si hubiera tenido la opción de elegir. Tienes todo lo que puedo desear de alguien con quien compartiría el resto de mi vida sin pensármelo un solo segundo. Cada día que pasa te necesito más. Y eso me hace débil y no me lo puedo permitir, no ahora.

No digas nada. Ya no lo necesito. Sé que somos muy diferentes. Sé que en el medio del mar, mientras yo me quedara mirando la punta de algún iceberg intentando imaginarme el resto, tú bucearías buscando alguna especie marina de esas casi desconocidas por el resto de la humanidad.

Aún así, si todo esto saliera bien, me gustaría vivir en un barco, aprender a tocar la guitarra y vivir con la música y el mar. Y me gusta soñar que estarás conmigo. Y ese es el más utópico de mis sueños, pero lo necesito. Paradójicamente, esa es mi parte racional. La que me permite seguir siendo humana y no perder la cordura. Y la guardo con recelo porque es el motor de mi vida. Porque si algún día pierdo la ilusión, si siento que ya nada merece la pena, mi vida se habrá acabado para siempre.

Prométeme que serás feliz. Dime que pase lo que pase, harás todo lo posible por ser feliz. Lo necesito. Te necesito sobrio.

Y ahora solamente me queda una cosa por decirte. Y créeme, esto va a ser lo más difícil que he hecho en mi vida. La palabra más dura jamás pronunciada. Mi sentencia:

Adiós. -


Me ha parecido escuchar que me impedía irme, que me decía que algún día viviríamos en ese barco, juntos. Pero no me voy a girar, no voy a mirar atrás. Y voy a secarme los ojos antes de darme cuenta de que estoy llorando. Y voy a seguir andando, obviando que he pasado más miedo ahora que cuando supe, al conocer la misión, que no saldría viva de ella.



Vanessa Supertramp.

Comentarios

  1. En la inmensidad del mar, mientras el escritor mira un iceberg intentando imaginarse la magnitud de todo aquello que sus ojos no alcanzan a ver, el submarinista busca pequeños nudibranquios de colores imposibles, saciando así su hambre de belleza...

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